Miel - Reorígenes | Sabor a fuego lento

Si hay un alimento al que se le asocian propiedades medicinales esa es la miel. Además de las importantes funciones que desempeñan las actividades de las abejas en el medio ambiente (polinización), sus elaboraciones (miel, polen, propóleo o jalea real) aportan importantes beneficios al ser humano. La miel es uno de los edulcorantes naturales por excelencia, que además contiene minerales y vitaminas, por lo tanto, se aleja de alimentos con calorías vacías.

El manejo tradicional de las colmenas en un entorno de montaña a lo largo del año, principalmente durante la primavera y el verano, permite cosechar mieles procedentes de un sinfín de flores de plantas, matorrales y árboles de montaña, siendo una de las mieles con mejores propiedades medicinales y que no ha entrado en contacto con químicos de síntesis.

Para las personas que van buscando un sabor y propiedades específicas se obtienen mieles monoflorales, llenas de singularidad. Así, se puede buscar la dulzura, suavidad y frescura del sabor a cítricos de la miel de azahar de montaña, la viscosidad y sabores a frutos secos de una miel de amentos de encina, los color claro amarillo-dorado de la miel de romero o la potencia de sabor de la miel de brezo, por citar solo algunos ejemplos.

La mejor calidad de la miel se consigue extrayéndola en el momento adecuado, de panales operculados, a través de métodos físicos, sin aportar calor y sin ningún tipo de producto añadido.

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